Melvin, Sonsonate


Melvin es un adolescente decidido que sueña con ser Ingeniero Agrónomo cuando sea grande. Tiene 15 años y está en noveno grado.

Estuvo inscrito en Patrocinio desde el inicio de la implementación del programa en su comunidad, en 2017, cuando tenía 9 años. Recuerda que sus padres se involucraron al principio cuando Save the Children se reunió con la comunidad para presentarles el programa de Patrocinio y les dijeron que una nueva organización vendría a su comunidad a desarrollar actividades para las niñas y niños.

“Mi participación en Patrocinio comenzó gracias a mis papás. Mi papá empezó a asistir a todas las reuniones que Save the Children hacía en nuestra comunidad. Dice que al principio decidió participar solo por curiosidad, para aprender algo nuevo y ver cuáles serían los beneficios para la comunidad. En ese momento, él era solo parte del grupo de la comunidad y siempre estaba motivando a las personas a unirse a buenas iniciativas que traen cambios a la vida. Luego se hizo voluntario comunitario y recuerdo que estaba muy comprometido con sus tareas. Creo que por su relación con la gente y su deseo de hacer el bien, después de algunos años de ayudar como voluntario comunitario, fue seleccionado para comenzar a trabajar para Save the Children como Facilitador de Patrocinio. Recuerdo que me dijo: “Hijo, aplique para este trabajo porque quiero tener una experiencia formal de trabajo en mi comunidad y me gusta ayudar a los demás”, él tenía un trabajo formal y eso me hizo muy feliz”, expresó Melvin.

Melvin tenía curiosidad y quería participar. Recuerda que se sintió tímido durante la primera actividad a la que asistió, pero poco después conoció nuevos amigos y empezó a disfrutar y a pasar tiempo con ellos y aprender muchas cosas nuevas, asegura.

A lo largo de los años, participó en diferentes actividades de salud, educación y protección integral, con el apoyo de sus padres, Laura y Wilson, ambos comprometidos en motivar a sus hijos a involucrarse en todas las actividades posibles que mejorarán sus vidas. Con el paso del tiempo, los padres de Melvin notaron un gran cambio en su personalidad, se volvió más abierto, con confianza y extrovertido, y empezó a gustarle más la escuela.

“En mi experiencia, recuerdo la primera vez que me uní a la brigada de salud y nutrición escolar, fue en el año 2017, cuando tenía 9 años. Durante la sesión, me quedé en silencio todo el tiempo, no me sentía seguro para iniciar una conversación con otros niños, pero a medida que pasaban los días, gané confianza y comencé a disfrutar todas las actividades que hacíamos. Algo que me gustó mucho fue cuando hicimos una actividad en la escuela para compartir lo aprendido en el club, decidimos hablar sobre prácticas de alimentación saludable e incluso preparamos comida saludable para compartir con otros estudiantes. Ese día me di cuenta de que Save the Children me estaba ayudando a experimentar cambios porque tuve la oportunidad de compartir un mensaje con otros niños y ya no tuve miedo de compartir mi opinión, me sentí feliz.”

Su participación le dio la oportunidad de adquirir habilidades de liderazgo y cambiar su actitud hacia sus hermanos y las personas en general. Su rol activo participando en diferentes grupos infantiles como brigadas de salud y nutrición escolar, protección integral y clubes de adolescentes, le dieron la oportunidad de ser seleccionado como miembro del Consejo Consultivo de la niñez y adolescencia de su municipio, un espacio donde las niñas y niños pueden ejercer su derecho a participar a mayor escala y ser la voz de sus pares exigiendo la garantía de sus derechos, decisión que lo hizo muy feliz y lo empoderó a confiar en sí mismo.

“Gracias a la implementación de los programas de Save the Children, también he sido testigo de cambios en las actitudes y el comportamiento de las personas. Los padres están más interesados en la educación de sus hijos y se involucran más en la estimulación temprana de las niñas y niños. Las familias asisten con mayor regularidad a los controles médicos de las niñas y niños menores de 5 años, también han aprendido sobre la importancia de garantizar una nutrición adecuada para sus hijas e hijos y a que tenga un esquema de vacunación regular. En términos de protección infantil, hay más mecanismos disponibles para denunciar vulneraciones de los derechos de niñas y niños y también están más informados sobre las instituciones a las que pueden acudir para pedir ayuda. Hubo un cambio significativo en la forma de pensar de la gente. El conocimiento que hemos adquirido al participar en Patrocinio durará para siempre y es por eso que los programas de Save the Children funcionan porque brindan beneficios duraderos en la vida de las niñas y niños y miembros de la comunidad”, menciona Wilson.

Melvin recuerda toda la felicidad que ha vivido junto a su familia participando en Patrocinio y cómo su vida ha cambiado gracias a Save the Children. Expresó que el Programa de Patrocinio de Save the Children funciona “porque se preocupan por las niñas y niños, y nos dieron las herramientas para aprender sobre salud, la importancia de la educación y nos motivaron a exigir nuestros derechos”.

¿Cómo Save the Children implementa sus programas?

Gracias al Programa de Patrocinio “Primeros Pasos hacia el Éxito”, Melvin y su familia han estado involucrados activamente desde que iniciaron las actividades en su comunidad. Tienen un largo recorrido de participación y junto a su familia pudieron mejorar su vida, como comparte Melvin en su entrevista.

Comenzó a participar cuando tenía 9 años, como parte de la brigada de salud y nutrición escolar (club escolar), que es un grupo de estudiantes que aprenden sobre prácticas de higiene y nutrición. Reciben capacitación para desarrollar y promover prácticas saludables de nutrición y saneamiento escolar utilizando una metodología entre pares. Además fortaleció sus habilidades de trabajo en equipo, toma de decisiones, participación y liderazgo para mejorar su entorno de aprendizaje escolar y comunitario. Luego continuó participando en el club de desarrollo de adolescentes donde los jóvenes aprenden las habilidades para la vida que necesitan, cómo establecer un plan de vida y metas, así como expresarse a través del arte. A medida que crecía, también se integró al programa de protección integral y participó en la brigada de derechos, un espacio que permite a  las niñas, niños y adolescentes conocer, promover y exigir la garantía de sus derechos. Asimismo, les brinda un espacio para ejercer su derecho a participar, ser protagonistas y trabajar en equipo para desarrollar planes de trabajo y proyectos de protección para su escuela o comunidad. A partir de ese momento Melvin se interesó mucho en aprender sobre los derechos y a cómo alzar la voz para exigirlos.

Con la intervención del Patrocinio de Save the Children, programas como “Primeros Pasos Hacia el Éxito” se implementan en comunidades ubicadas en el área de impacto de Patrocinio con el objetivo de mejorar la vida de los niños, permitiéndoles experimentar cambios positivos y duraderos, y tener acceso a programas y actividades de educación, salud y protección integral. Melvin y su familia aprovecharon esta oportunidad que transformó sus vidas.

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