Edwin, Ahuachapán


Tengo 25 años y vivo en una comunidad de Ahuachapán. Mi vida transcurre entre el taller de carpintería familiar donde trabajo junto a mi padre y los momentos que disfruto con mis amigos: ir al río, cocinar juntos. Más allá de esa vida tranquila, siempre he querido algo más: dejar huella, aportar algo a mi comunidad y al lugar donde crecí.

Siempre tuve el deseo de hacer algo por las demás personas. Uno de mis mayores miedos es que las personas me olviden. Me gustaría que las personas me recuerden por todo lo que hice
por mi comunidad.

Antes de participar en el proceso SHIFT, desenvolverme frente a un público, liderar actividades comunitarias o simplemente interactuar con desconocidos era un reto difícil de superar para mí. No porque no tuviera el corazón dispuesto, sino porque me faltaban las herramientas y el apoyo para desarrollar mi potencial como líder juvenil.

Además, nunca había participado en una campaña social. No sabía cómo se planificaba una iniciativa comunitaria, cómo se creaban materiales de comunicación o cómo se movilizaba a las personas hacia un objetivo común. El cambio ambiental que veía en mi entorno —ríos contaminados, playas llenas de plástico, calles con basura— me preocupaba, pero no sabía cómo contribuir para iniciar una transformación.

 

Todo esto cambió después de participar en la certificación Green Mindset, impulsada por el proyecto Planeta Vivo. Allí me invitaron a sumarme al modelo acelerador de campañas SHIFT, que por primera vez iba a implementarse en Ahuachapán. Me uní al grupo “Protectores del Planeta” y, junto a otros 24 jóvenes, comencé un proceso de transformación que arrancó con tres días intensivos de formación donde identificamos un problema de “tamaño correcto”: el uso excesivo de plásticos en nuestro territorio.

Encontramos un problema en el que pudiéramos incidir en nuestras comunidades o en el municipio. Como grupo de Shifters, lo que queremos lograr es que las personas eviten el uso excesivo del plástico en la comunidad, dentro de la casa también o en el trabajo.

Participé activamente en el diseño de la campaña “Héroes por la Comunidad”. Ayudé a crear el “villano del plástico” —un personaje construido con desechos plásticos que
simbolizaba el problema—, contribuí a la coreografía del jingle de campaña y trabajé en el desarrollo de materiales educativos como rotafolios para los talleres comunitarios.

Me emocionaba hacer la coreografía, hacer el villano, porque esto era algo que queríamos hacer nosotros como jóvenes y lo queríamos dirigir. De verdad estaba muy contento y ansioso a la vez por querer hacerlo.

Queríamos crear un personaje como el villano para que la gente lo pudiera enfrentar y que pudiera tener el problema más claro todavía, que es el villano del plástico.

Donde realmente destaqué fue al llevar nuestros mensajes de campaña a las comunidades. Participé en talleres en diferentes localidades, facilitando sesiones sobre el impacto del plástico y enseñando a las personas a reutilizar materiales para crear basureros, macetas y otros productos útiles. También fui parte de activaciones distritales, la jornada de limpieza organizada junto a la Alcaldía y la Unidad Ambiental donde se recolectó una tonelada de plástico, y hasta una experiencia de liberación de tortugas marinas.

Lo que más me ha gustado es que pude convivir con más comunidades, con más personas, hemos hecho liberación de tortugas, hemos convivido con personas que realmente no conocíamos.

Los desafíos no faltaron. Llegar a comunidades remotas en tiempos de lluvia, atravesar terrenos complicados y enfrentar el reto de conectar con personas desconocidas fueron obstáculos que aprendí a superar. Cada dificultad se convirtió en una oportunidad de crecimiento.

Siento que lo más retador del proceso ha sido llegar a las comunidades, más en tiempos de lluvia, pero aun así pudimos llegar a algunos lugares donde creí que nunca iba a entrar.

Mi experiencia en la campaña SHIFT ha sido muy bonita, la verdad. Aprendí cosas, hice amigos, he aprendido a hacer muchas manualidades con plástico, he aprendido a desenvolverme en público con las personas y a hablar en público también.

Al finalizar la campaña, ya no soy el mismo joven que comenzó el proceso. Hoy tengo más confianza para hablar frente a un público, siento que puedo liderar un grupo y he desarrollado habilidades que antes no imaginaba tener.

Hoy que ha finalizado la campaña me siento feliz y emocionado, porque alcanzamos un logro más como jóvenes. He aprendido más a desenvolverme frente a las personas, a vivir, tener más experiencia también y eso me hace sentir bien. Me siento cada vez mejor, porque sé que esto no era fácil, al principio no había fundamento, pero ahora que se logró, sí, me gustó todo.

Descubrí que tengo la capacidad de inspirar a otros. Aprendí que las campañas sociales pueden lograr resultados reales cuando hay compromiso colectivo. Y lo más importante: encontré mi voz y mi propósito.

Es la primera vez que participo en una campaña social como esta y me entusiasma mucho. He aprendido a conocer un poco más a las personas, en saber que sí se puede alcanzar lo que se pretende con una campaña.

Hoy me siento un referente para otros jóvenes de Ahuachapán. Mi mensaje es claro y esperanzador: ustedes también pueden ser héroes de la comunidad, no solo estando aquí con nosotros, sino que, evitando el uso del plástico, reutilizando las cosas que se puedan reutilizar. Me siento feliz de estar aquí porque es un bien que hago para mí, para mi comunidad y para las futuras generaciones.

Mirando hacia el futuro, junto a otros Shifters nos sentimos motivados a continuar las acciones que iniciamos en campaña, movilizando a comunidades a través de jornadas
de educación ambiental y prácticas con enfoque de 3R. Hemos iniciado un proceso de gestionar recursos económicos con organizaciones nacionales para contar con financiamiento para dichas actividades.

Mi transformación refleja el poder del modelo SHIFT: cuando los jóvenes tenemos las herramientas, el acompañamiento y el espacio para liderar, no solo cambiamos nosotros, sino que transformamos a nuestras comunidades. Hemos demostrado nuestro liderazgo juvenil, y con ello, la esperanza de un Ahuachapán más limpio, más consciente y unido. Recuerda: “El plástico es el problema, tú la solución.” 

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"Saber que mi voz tiene valor y que puedo transmitir lo que pensamos muchas niñas y niños me hace sentir poderosa y feliz."

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“Crecimos juntos, compartimos conocimientos y descubrimos que si podemos generar transformación.”

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"Hoy reafirmo mi compromiso de seguir caminando junto a la niñez, creando espacios seguros donde sus voces sean escuchadas y sus sueños puedan convertirse en acciones reales"

Neftalí, La Unión Norte


“Es importante que las comunidades sepamos cómo proteger a la niñez y estar pendientes de ella.”

Edwin, Ahuachapán


"Cuando los jóvenes tenemos las herramientas, el acompañamiento y el espacio para liderar, no solo cambiamos nosotros, sino que transformamos a nuestras comunidades."

Jenny, La Unión Norte


"La transformación está en cada uno de nosotros; solo necesitamos creer, actuar y construir, día a día, una comunidad mejor."

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"Recibimos la ayuda que necesitábamos en el momento correcto."

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“Mi voz cuenta y puedo generar cambios”

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“Vamos a seguir aprendiendo juntos y a compartir con los demás lo que sabemos. Así crecemos y nos educamos más como comunidad

Zoila y Lindsay, La Unión Norte


“Yo quiero que ella recuerde que la apoyé y que fui buena mamá, o que al menos lo intenté”